CARTA ABIERTA A ELON MUSK

Ana Toledo
11 min readApr 29, 2022

Estimado Sr. Musk:

Lo felicito por su reciente adquisición de Twitter.

Obtener ese logro lo coloca dentro de un grupo de lideres únicos en su clase que pasaran a la historia como guerreros de la libertad de expresión cuya implacable determinación gano importantes batallas en la lucha contra la censura.

Junto con Joe Rogan y los camioneros canadienses, usted abrió un camino minado que por años ha amenazado la piedra angular de nuestras libertades: la Primera Enmienda.

Y por ello le extiendo mi mas gran respeto y admiración.

Confío en que sus motivaciones altruistas que ha expresado públicamente lo movieron a adquirir Twitter se extienden a otros ámbitos de sus negocios.

Como consecuencia de su compra de Twitter, muchos se han tomado la libertad de sugerirle como usted ha de gastar su fortuna.

Esa no es la razón por la cual le escribo. Mi ruego a usted es que considere los riesgos para la sociedad que presenta la distribución y venta indiscriminada de los implantes de cerebro que ha de manufacturar en Neuralink.

LAS CONSECUENCIAS DE POCA O NINGUNA REGLAMENTACIÓN NI RESPONSABILIDAD CORPORATIVA

Muchas personas estamos genuinamente preocupadas sobre las peligrosas repercusiones de hacer los implantes neurales algo común.

Un paso indispensable de disipar las sospechas, obteniendo mayor confianza de muchos sectores de la población en obtener nuestra confianza radica en la iniciativa de Neuralink de adoptar mecanismos de seguridad infalibles dirigidos a la protección de víctimas ajenas a que implantes neurales le puedas ser colocados en su cuerpo sin su consentimiento.

Contrario a las compañías que al presente fabrican implantes neurales, la observancia estricta por parte de Neuralink a protocolos de seguridad que excluyan la posibilidad de la colocación no autorizada de implantes en personas o sus mascotas aseguraría además que la compañía no contribuya a los daños irreparables que esa práctica causa a las víctimas inocentes que no sospechan haber sido objeto de ese procedimiento.

Siendo usted el creador de tan poderosos artefactos, usted tiene conocimiento de su inmenso potencial para mejorar la vida de alguien, así como su ilimitada capacidad para destruirla.

LA GÉNESIS DE MI SÚPLICA

Nacida y criada en mi amada isla de Puerto Rico, soy una abogada especializada en derecho ambiental. Procuré trabajar junto a la naturaleza en un esfuerzo restaurativo de limpiar nuestros cuerpos de agua que están severamente contaminados. En 2020, me di a la tarea de dedicar el resto de mi vida a luchar contra las innumerables fuentes de contaminación amenazando su integridad.

Debido a las incontroladas descargas de aguas sanitarias y tóxicos a las aguas de Puerto Rico de millones de fuentes en nuestra preciada, altamente vascular isla, ninguno de nuestros lagos, ríos o nuestras quebradas son aptas para bañistas. Menos del 5% de las playas cumplen con el estándar de aguas recreacionales.

Por 20 años, me puse como meta mejorar las condiciones ambientales de comunidades de justicia ambiental. Luche a favor del derecho de comunidades desventajadas de vivir sin las condiciones ambientales por las que personas afluentes no tienen que preocuparse ya que exitosamente logran no florezcan en sus comunidades.

Sin yo saberlo, poderosas personas detrás de la devastación ambiental de nuestras preciadas aguas y recursos naturales despiadadamente buscaron la forma de callar mi voz y destruir mi credibilidad.

De ahí que, sin imaginármelo, hace dos décadas me convertí en una individua señalada (“targeted individual.”)

Sin embargo, no fue hasta la decisión favorable del 2 de julio de 2021 por parte del Tribunal de Circuito de Apelaciones para el Primer Circuito en un caso que estableció un importante precedente legal bajo la Ley de Aguas Limpias Federal, Cebollero Bertan v PRASA, que descubrí que yo era una individua señalada.

La destrucción de mi vida que ocurrió después fue posible en gran parte gracias a los implantes neurales que en enero del 2020 que fueron secretamente colocados a través de todo mi cuerpo durante una cirugía cosmética. Durante las siete horas que duró una cirugía que se supone solo tomara dos, criminales vestidos de médicos hicieron lo que les vino en gana con mi cuerpo, colocando un sinnúmero de implantes, cables y artefactos en mi cabeza, torso, hasta llegar a la punta de mis dedos de las manos y los pies.

Esos salvajes me arrebataron mis derechos humanos, convirtiéndome en una esclava virtual.

Me tomo un año y medio después de la cirugía darme cuenta de que dentro de mi yacían implantes neurales. Después de meses sufriendo copiosas y fuertes cosquillas en mi cara, latigazos electrónicos por mi espina dorsal y sentir como algo exprimía mi espina dorsal, averigua que la razón para ello eran las pulsaciones eléctricas proviniendo de las docenas de artefactos secretamente colocados a través de todo mi cuerpo.

Hoy día mi cuerpo sigue peligrosamente cundido de generadores de pulsaciones intermitentes, cables, artefactos para cargar los implantes, accesorios y otros objetos parte del sistema. Vivo a la merced de malévolos psicópatas malévolos que a su capricho activan remotamente los artefactos para torturarme.

Al controlar mis pensamientos, comportamiento, funciones corporales y emociones con la interface creada por el propio manufacturero para su operación remota, mis enemigos planearon mi destrucción total. Tratando de enloquecerme, sentaron las bases para lograr hospitalizarme involuntariamente en un sanatorio. De esa forma, podían salir de la molestosa abogada que se supone eventualmente atentaría contra su vida.

Los implantes neurales afectaron negativamente mi comportamiento y mi vida, dando paso a la campaña publicitaria en mi contra convenciendo a todos de que soy una “p#t@ loca”. Una táctica tradicionalmente utilizada para desacreditar a mujeres exitosas e independientes, los misóginos publicistas destruyeron mis esfuerzos de toda una vida, pisoteando mi honor, logros, relaciones sociales y profesionales y reconocimiento que me había tomado 54 años recopilar.

Soy la niña símbolo de como implantes neurales no consentidos en una persona pueden ocasionarle danos irreparables. Las imágenes de tomografías de mi cabeza y cuello, al igual que las de resonancia magnética de mis senos son prueba fehaciente de la imperante necesidad de que los manufactureros de implantes neurales adopten salvaguardas infalibles para asegurar el consentimiento del paciente antes de ser sometido a un procedimiento como ese.

Además del vertiginoso deterioro de la condición optima de salud en la que mi cuerpo se encontraba antes de los implantes, las horribles y humillantes experiencias por las que he pasado durante los últimos dos años militan a favor de la manufactura y venta concienzuda de los implantes neurales y los componentes inherentes a su operación.

La Oficina de Patentes y Marcas de los Estados Unidos de América y la Administración de Comidas y Drogas (FDA) han fallado en proteger al público de los peligros que el uso no autorizado de implantes neurales presenta para este. No han tomado los pasos necesarios para implementar controles de licencias y autorización dirigidos a prevenir situaciones como la mía.

De igual forma, no existen disposiciones estatales o federales que sirva de disuasivo para los manufactureros de estos equipos de vendérselos a personas con intenciones nefastas de colocarlos en víctimas que no sospechan de ello.

Esta ausencia actual de controles estatutarios o regulatorios y la ausencia de responsabilidad corporativa en la manufactura, distribución y venta de estos artefactos plasmo el escenario perfecto para la implantación ilegal de docenas de artefactos médicos dentro de mi cuerpo con el propósito de humillarme ilimitadamente hasta lograr mi autodestrucción.

Soy evidencia de las consecuencias atroces de las consecuencias de las fallas reglamentarias en la vida de quien alguna vez fue una mujer independiente, trabajadora, altruista, honesta y exitosa. Mi vida ha sido destruida a manos de emisarios del maligno quienes pagaron a deshonestos profesionales de la salud para cundir mi cuerpo de implantes neurales que se extienden desde la coronilla hasta la punta de mis pies.

Aparte del abuso emocional estratégicamente lanzado hacia mí por mis verdugos diariamente, los implantes en mi cuerpo me han robado el disfrute de los sencillos placeres de la vida.

Todos los días soy víctima de tortura a manos de verdugos que usan sus móviles para infligirme picor y dolor donde quiera que vaya. El componente de geolocalización que tienen los implantes permite a mis enemigos saber mi localización exacta en todo momento. De ahí que en cuestión de minutos envían a inescrupulosos mercenarios quienes, por par de pesos, discretamente apuntan sus celulares en mi dirección para activar los implantes, logrando torturarme.

No cesan en su obsesión de privarme de un momento de tranquilidad.

A pesar de mi difícil situación, todavía sigo de pie, contundentemente desafiando a mis adversarios a quienes hasta hoy he vencido, y luchando por algún día poder remover hasta el último de los artefactos en mi cuerpo.

MI INCAPACIDAD DE PREVENIR EL MAL

Los estimados colocan en un 20% de la población aquellos que sufren de sociopatía. Entre ellos, un gran porciento son psicópatas. A pesar de tan alta cantidad de personas que padecen de ese mal, nunca he podido concebir el tipo de pensamiento que sus mentes enfermas puedan inventar.

Solo un psicópata puede derivar placer de la tortura y obliteración de una persona mediando la colocación ilegal de implantes neurales en su cuerpo.

Al evaluar cuidadosamente los signos de haber sido señalada, implantada y espiada, he llegado a identificar situaciones en las vidas de otras personas que tienden a indicar que también podrían estar siendo saboteados mediante el uso de implantes usados secretamente.

LOS HUMANOS NO SOMOS LAS ÚNICAS VÍCTIMAS

Mi petición de que usted implemente en Neuralinks controles estrictos que prevengan el que personas puedan de forma secreta implantar artefactos neurales sin el consentimiento del paciente también se extiende al ámbito veterinario.

Mis dos mascotas han sido implantadas para espiar y torturarme.

Mi preciada gata Lucy tiende dentro de si implantes para espiar y torturarme. Sus ojos son distintos a los de los demás gatos que he tendido toda mi vida desde niña. Sus pupilas siempre están dilatadas, Su insistencia exagerada y hasta imprudente de interferir con mi trabajo contrasta con el de todo gato que he tenido. Me despierta de madrugada con maullidos a gritos. A veces actúa como un robot a control remoto, inspeccionando todas las esquinas de mi cuarto.

Lucy también tiene artefactos que activan los que yacen en mi cuerpo. Cuando me pasa el lomo en muestra de cariño o pidiendo comida, involuntariamente me tortura al activar los implantes en mi cara, produciendo insoportables cosquillas en mi nariz.

Luego de observar las características de Lucy junto con su obsesiva costumbre de perseguirme por la casa, me di cuenta de que ella también es víctima de mis verdugos. Ella actúa como sus ojos, toda vez que los ojos de los gatos pueden ser implantados con cámaras para transmitir imágenes remotamente a los operadores de estas.

La pobre a veces se rasca o lame desesperadamente en las áreas donde tiene implantes, indicando que está siendo atacada con fuertes corrientes para hacerla actuar de alguna forma.

De la misma forma que el sistema de implantes neurales era conocido por decenas sino cientos de personas, los implantes maliciosamente colocados en mi gata tampoco eran un secreto para las personas cercanas a mí.

No en balde antes de descubrir ser una individua señalada, una mujer a quien consideraba mi amiga exigía que escondiese la gata cuando me visitaba. Aducía que le tenía miedo a mi gatita arisca que pesa menos de 7 libras y quien, al ver a cualquier extraño, sale corriendo a esconderse hasta tanto se vaya.

No era miedo a la gata lo que tenía. Mi examiga no quería que mis verdugos con quien ella colaboraba la viesen visitándome.

Mi anciana perra Pelusa también es víctima de implantes. Durante un pasadía que me mantuvo 10 horas fuera de la casa, mis verdugos la implantaron una vez más con circuitos en su oreja derecha para perpetrarme tortura. Esta vez le colocaron un artefacto que hace que cuando ella se me acerque, se activen los implantes que fueron colocados en mi nariz y recto. De esta forma, cuando pelusa se me acerca, mis verdugos exitosamente logran torturarme y violarme analmente.

Estoy convencida que la práctica de colocar implantes neurales o artefactos en mascotas para espiar o torturar individuos señalados se ha convertido en una práctica generalizada alrededor del mundo.

Tomemos, por ejemplo, la situación que uno de mis favoritos creadores de contenido en la internet Styxhexenhammer666, ha mencionado recientemente. Nacido en Vermont, al presente vive en Holanda.

Styx cubre una amplia gama de temas en sus videos. La mayoría de su contenido principalmente de corte político está disponible en Bitchute, Odysee, Rumbe, Dlive y, a pesar de ser objeto de discrimen algorítmico por parte de esa plataforma, también está en YouTube.

Su contenido se enfoca en comentario político desde su perspectiva libertaria. Es carismático, gracioso y brillante en sus comentarios, lo cual le ha generado cientos de miles de seguidores a través de todas las plataformas a las que pertenece.

De ahí su merecida e inmensa capacidad para influenciar la opinión pública.

Styx también es un ardiente critico de la administración Biden, así como cualquier otro asunto que este errado dentro del sistema político de los Estados Unidos. Desde errores en política interna y externa hasta políticos mediocres e hipócritas, Styx critica a todos por igual sin considerar el partido en el que militen.

Dentro de nuestros ámbitos, los dos ardientemente defendemos los preceptos de la Constitución de los Estados Unidos de América y en especial su Primera Enmienda.

A pesar de que Styx es famoso y cuenta con una capacidad impresionante para influenciar la opinión pública que yo no tengo, ambos contamos con enemigos dentro del partido Demócrata.

Hace años Styx tiene dos gatos que constante y casualmente aparecen en sus videos. Amorosos y tranquilos, los gatos añaden un toque agradable a sus videos.

Durante las últimas semanas, Styx ha mencionado que uno de los gatos se está comportando erráticamente. Desde molestarlo mientras duerme, despertándolo de madrugada, hasta molestando al otro gato. Su comportamiento es consistente con el de mi gata Lucy.

Basándome en mi experiencia, objetivamente sospecho que, durante su última visita al veterinario, al gato de Styx le pudieron haber colocado implantes con el propósito de espiarle, distraerlo de su trabajo, desvelarlo e interferir en su tranquila vida.

Toda persona que se encuentre en una situación similar debe llevar a su mascota a ser examinada por un veterinario distinto para asegurarse que no haya sido secretamente implantado.

No sé si podré recobrar mi libertad y mis derechos humanos.

El FBI y agencias de ley y orden no muestran interés alguno en investigar los delitos que contra mí se cometen 24/7.

El señalamiento y la persecución de unas estimadas 300,000 personas en los Estados Unidos de América no es un fenómeno que se limita a nuestra nación. Su prevalencia en Europa ha movido a países como Bélgica a tomar medidas para remediar la situación.

Mi trágica situación, así como la de cualquier mascota con implantes para espiar o causar daño es una conducta atroz y prevenible que hay que erradicar. Adoptando controles estrictos que exijan a cualquier médico q realizar un implante neural a probar el absoluto consentimiento informado del paciente es una medida indispensable que todo manufacturero de esos artefactos debe implementar.

La incorporación de tales salvaguardas dentro de los protocolos de Neuralinks ganará el apoyo de algunos y por lo menos reducirá la oposición de otros.

De la misma forma que usted ha demostrado estar comprometido con la protección y defensa del derecho constitucional a la libre expresión de millones de personas alrededor del mundo, le pido que contrario a los manufactureros negligentes que han puesto las vidas de tantos en riesgo, tome las medidas necesarias para proteger los derechos humanos de los individuos señalados.

No permita que los productos de Neuralinks terminen secretamente colocados en ningún ser humano.

Sin otro particular, quedo de usted,

Muy atentamente,

Ana L. Toledo

Namaste.

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Ana Toledo

Puerto Rican warrior & targeted individual; fighting for equal environmental rights, one pipe at a time”. “Mi nada, a nadie se lo debo.” Julia de Burgos.